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La Verdad sobre Carlos Andres Perez

Público·4 miembros

Capítulo 3: CAP, El Trafico de Drogas en Venezuela Bajo el Mandato de CAP


El 21 de junio de 1991, en medio de graves denuncias públicas de corrupción, terrorismo y narcotráfico contra su “circulo cercano”, el Presidente Carlos Andrés Pérez, convoco a sus partidarios a concentrarse en el Teatro Teresa Carreño, una sala reservada para grandes ocasiones, en donde se proclamo el “jefe de la guerra contra las drogas”.

El acto no tuvo un impacto real, ni si quiera uno propagandístico. Sin embargo, durante ese mismo periodo, el jefe de seguridad de CAP durante varias décadas, Orlando García Vásquez, fue obligado a renunciar y huir del país bajo cargos de haber comprometido a la nación mediante engaño, narcotráfico y terrorismo.

El segundo jefe de seguridad de CAP, Lázaro Rogelio Ugarte Bresslau, tuvo que tomar todos sus pasaportes y huir de Venezuela después de ser interrogado por una comisión del congreso, que llevo a una investigación policial en Miami de su dudosa compañía Celere Inc., donde fueron incautadas 572 libras de cocaína. El diario El Globo había reportado que Celere Inc. pertenecía en realidad a la Organización Diego Cisneros, dirigida por el magnate y amigo intimo de CAP Gustavo Cisneros. Su tercer aliado en asuntos de seguridad, el General Herminio Fuenmayor, entonces jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), tuvo que renunciar también durante ese mismo periodo, frente a los cargos de abuso de poder, asaltos a periodistas, asesinatos, y conexiones al narcotráfico.


Por tanto, así como la estatua ecuestre de Simón Bolívar en el pueblo natal de CAP -con semejanzas físicas del mismo- o el museo siendo construido en honor a CAP por la Fundación Cisneros, su solemne autoproclamación como el Gran Líder de la Guerra Contra las Drogas queda expuesta – en vista de los citados acontecimientos en desarrollo- como una cínica broma más para los venezolanos de la cual reírse, mientras que el sentido del humor sobre sus líderes se mantiene intacto.

La verdad respecto al grado de tráfico de drogas en Venezuela bajo el mandato de CAP es mucho más seria. Si uno revisa lo que ha salido sobre el mismo CAP, y lo que ha sucedido durante su administración, particularmente los últimos 4 años, uno puede llegar a las siguientes conclusiones:

1) Tal como señala el ultimo reporte de la Comisión de Drogas Estupefacientes de la Organización de Naciones Unidas, Venezuela se ha convertido en el “mayor centro de lavado de dinero en Latinoamérica.” Como se indico anteriormente, en el Capitulo 1, la destrucción del aparato productivo nacional bajo la administración de CAP, y su reforma financiera, han convertido a Venezuela en un paraíso internacional de lavado de dinero.

2) La corrupción endémica en todos los aspectos de la vida nacional ha permitido florecer una completa economía subterránea de finanzas, importaciones, producción, narcotráfico local e internacional, y narcolavado -actividad que no pudiera existir sin la protección legal, política, y de seguridad desde los mas altos niveles del poder público. Retorica aparte, la administración de CAP no ha hecho nada para detenerla.

El grado de protección y encubrimiento del comercio de drogas que ha alcanzado en Venezuela durante la administración de CAP, se refleja, entre otras cosas, es la cantidad de drogas incautadas en el exterior provenientes de Venezuela. Comparen esta cantidad con las ridículamente pequeñas cantidades de las incautaciones locales, y muchas de esas incautaciones fueron el resultado de operaciones policiales encubiertas.

Según el reporte de la Organización de Naciones Unidas, “La agencia estadounidense antidrogas, DEA [Administración de Control de Drogas], estima que en 1992, unas 200 toneladas de cocaína pasaron a través de Venezuela con destino a Estados Unidos, Canadá y Europa, de los cuales solo 7 fueron incautadas durante los primeros meses del año. A lo largo de 1991, en total solo 9 toneladas de droga fueron incautadas. En opinión de la comisión, enfrentados con la ofensiva contra el narcotráfico en Colombia, Venezuela se convirtió en el centro clave para la distribución de narcóticos que provenían de los países andinos” (El Nacional, 15 de febrero de 1992).


Nunca antes, en ningún periodo de la historia del país, han sido vistos casos tan graves de corrupción y narcotráfico en el liderazgo nacional. Desde jefes de seguridad de los “círculos cercanos” del Presidente, pasando por jueces, jefes de policía y prominentes políticos, hasta un exgobernador y un ministro suplente del interior, estos han estado conectados al narcotráfico o han sido reportados como tales. Un caso particularmente ilustrativo de corrupción y encubrimiento de actividades del narcotráfico es la llamada narco conexión Ítalo-canadiense. Mas adelante revisaremos esto.

3) La base política de CAP, financistas y magnates de su círculo cercano, son grupos económicos cuyas operaciones han sido interceptadas en muchas ocasiones, por decir lo menos. Como ya veremos en el Capitulo 4 sobre los “apóstoles” de CAP -con quienes tiene una relación cuasi simbiótica de muchas maneras- algunos de ellos han sido identificados en varias ocasiones como vinculados a individuos o redes de narcolavado en Venezuela, España, Santo Domingo, los Estados Unidos, y Colombia. Algo de esto es reportado en el famoso libro Narcotráfico, S.A., preparado por un grupo de investigadores de Executive Inteligence Review y publicado en español en 1985, Cuya circulación en Venezuela fue, sin embargo, prohibida por las autoridades a principios de 1986 a petición del grupo Cisneros. A pesar de las recientes apelaciones por parte de un grupo de prominentes senadores venezolanos – con el apoyo de senadores en Perú y Republica Dominicana- para levantar las medidas contra el libro, al día de hoy sigue aún prohibido bajo la administración gobernante de CAP.


Han circulado documentos en relación al banquero Orlando Castro, uno de los financistas ligados al círculo cercano de CAP, que lo vinculan a presuntas prácticas de lavado de dinero y supuestos nexos personales con el capo colombiano de la droga Pablo Escobar. También se ha hablado contra las operaciones financieras del discreto banquero del Banco Consolidado José Alvarez Stelling, y de las “extrañas operaciones financieras” del Grupo Latino que estaban siendo llevadas a cabo por su vicepresidente Gustavo Gómez López.

4) Miembros del circulo cercano de CAP, especialmente sus principales asesores de seguridad, han sido vinculados también a actividades criminales que incluye narcotráfico, como veremos en el Capítulo 5.

5) Finalmente, no solo sus círculos cercanos financieros y personales -incluido finanzas -, hasta el mismo CAP ha sido vinculado en repetidas ocasiones a capos de la mafia narcotraficante y a prominentes narcolavadores. Es suficiente con traer a la memoria el caso del caballo dado a CAP por Fabio Ochoa, padre de los narcotraficantes colombianos conocidos como “los hermanos Ochoa”; y las conexiones personales de CAP con el español Enrique Sarasola, y con Ghaith Pharaon del llamado “Banco Mundial de las Drogas”, el Banco de Credito y Comercio Internacional (BCCI).


La historia de un caballo de carreras

Recientemente, un grupo de periodistas estaban analizando la estatua ecuestre de Bolívar con la cara de CAP, en la plaza de su pueblo natal, y comparaban al caballo con la descripción dada por Fabio Ochoa, padre de los capos del Cartel de Medellín, de la famosa potra Porcelana, la cual le dio a CAP.

Según la historia, durante la campaña electoral de 1988, la prensa de Caracas afirmo que el dinero del narcotráfico estaba financiando la campaña, y que uno de los principales candidatos tenia nexos con el trafico de drogas. ¿Sera CAP? ¿Sera Eduardo Fernández? Preguntaba el electorado. “No he sido involucrado, ni jamás seré involucrado, en una actividad tan terrible y tan dañina para la humanidad como los es el narcotráfico,” afirmo CAP (El Diario de Caracas, 14 de febrero de 1988)

Ambas sedes de campaña -la de Acción Democrática (AD) y la del Partido Social Cristiano (COPEI)- entraron en pánico y comenzaron a lanzarse acusaciones mutuas con el fin de demostrar que el affaire no tenia que ver con su respectivo candidato, sino con el candidato rival. Henry Ramos Allup de AD publico fotos mostrando al candidato de COPEI, Eduardo Fernandez, con un grupo de mafiosos de la droga italo-canadienses -varios de los cuales eran buscados por el sistema de justicia- en un evento de recolección de fondos para su campaña.

Fue en ese momento cuando apareció la historia del caballo. Leonardo Ferrer, de Copei, respondió aludiendo un caballo de carreras que los hermanos Ochoa le habían dado a CAP. El asunto fue más allá de lo meramente anecdótico, observándose lo contradictorio y fuera de control que el imperturbable CAP se tornó cuando el caso salió a la luz pública.


Al principio CAP negó tener alguna relación con Fabio Ochoa, y negó haber recibido caballo alguno. Las prensas colombiana y venezolana entrevistaron al señor Ochoa, quien declaro: “Es muy extraño que el expresidente Pérez diga que nunca recibió ningún caballo. Por esa razón, lo emplazo a que aclare esto. El tiene a la potra en su establo, y la disfruta cada domingo… Fabio Ochoa siempre hace lo que promete.”

Ochoa dio mas detalles al diario de Bogota El Tiempo y afirmo que alrededor de 1986 le entrego a CAP “la famosa potra Porceana”, uno de los mejores especímenes de Colombia, valorado en 20 millones de pesos (80.000 dolares). “Yo la crie”, dijo Ochoa, quien insistió que CAP la tenia en su finca cerca de Caracas. “Estoy mortificado por parecer un mentiroso cuando CAP tiene esa potra y la cabalga, vi las fotos.,” aseguro Ochoa.

De acuerdo a la prensa, Ochoa también explico que le dio esa potra a CAP “en gratitud por su intervención en la liberación de Maria Nieves Ochoa -hija de Ochoa-, quien había sido secuestrada por las guerrillas del M-19.” “Según la versión de Fabio Ochoa,” afirmo un comunicado de AP fechado en Medellín y publicado por El Diario de Caracas el 28 de febrero de 1988, “cerca de 9 años pasaron entre la intervención de CAP para rescatar a Marta Nieves y la entrega de la yegua. Ochoa le dijo a El Tiempo “me demore en hacerlo”, mas no explicó la razón.”


El 11 de marzo de 1988, El Diario de Caracas publico 2 entrevistas sobre el caso, una con Fabio Ochoa y otra con Carlos Andrés Pérez. Abajo se muestra parte del dialogo con Fabio Ochoa, habando sobre sotro caballo llamado Cupido, y de porque le hizo 2 regalos a CAP:

FO: Le di [la potra] a CAP por el secuestro de mi hija, el me ayudo a encontrarla.

DC: Pero usted también le dio a Cupido.

FO: Si, pero le di a Cupido… fue por una cosa diferente.

DC: ¿Porque se lo dio?

FO: Cupido fue porque Carlos Andrés iba a ayudarme con el Rey de España, y con el presidente de España, para que ellos liberaran a mi hijo, quien estaba en prisión allá.

DC: ¿Jorge Luis?

DC: Si, Jorge Luis.

CAP, por su parte, respondió de forma muy extraña durante su entrevista con El Diario de Caracas:

DC: Ochoa dijo que usted iba a interceder para liberar a su hijo en España.

CAP: De ninguna manera. Nunca. No tengo ningún tipo de relación con Fabio Ochoa. Solo dije que lo conocí en un show de caballos en San Cristóbal. No tengo nexos con él. Nunca me involucraría para ayudar a un narcotraficante como su hijo… Nunca he conversado con Fabio Ochoa. En todo caso, jamás me ofrecería para interceder por él. No tengo vínculos con él. Jamás he tenido una, excepto por aquel servicio que hice para liberar a su hija Martha Nieves.

DC: Pero usted fue visto en el Club Hípico Maturín. Hay testigos que afirman que usted se encontró con Ochoa ahí, que estaban cabalgando juntos.

CAP: Nunca vi a ese caballero. Fui al Club Hípico Maturín para montar a caballo, mas ese caballero nunca estuvo en ese lugar.

DC: Pero si el dirigía ese club…

CAP: Fui al Club Hípico… fui a los establos para tomar una potra de José Ramon Arellano. Monte una potra, y regrese… sin ir a ningún club hípico… ¿Pero cuando va a dejar de hacer preguntas sobre caballos?

En otra entrevista durante el mismo periodo, publicada en el diario El Nacional del 2 de mayo de 1988, CAP, entonces candidato, fue del espinoso asunto del caballo, a otro más complicado: Si él personalmente usaba o no drogas.

El reportero le dijo que Leonardo Ferrer, dirigente de COPEI, aparte del asunto del caballo, había propuesto: “1) Que los candidatos presidenciales voluntariamente mostrasen declaraciones juradas de sus bienes; 2) Que haya una investigación para demostrar si tienen cuantas bancarias en el extranjero; 3) Que tomen una prueba de drogas.” CAP empezó contestando el punto final: “Eso me parece impertinente. Sugiere de una forma que no me enfurece, pero si me entristece, que mi energía, mi dinamismo -los cuales provocan mucha envidia-, son resultado del consumo de droga.”


Con Ghaith Pharaon y el BCCI

Mientras las implicaciones del lavado de dinero internacional del BCCI se daban a conocer en otros países, en Venezuela las supuestas conexiones de venezolanos con este banco también comenzaron a hacerse públicas. De forma similar a la denuncia del financiamiento de la campaña electoral del socialdemócrata Alan García en Perú, también en Venezuela se publicaron papeles del BCCI, presuntamente refiriéndose a una determinada ayuda financiera para la campaña de CAP.

Según el ex senador Leonardo Montiel, quien en octubre de 1992 solicito al Juez Penal Nro 26, Braulio Sánchez, abrir una investigación contra el BCCI, el banco “financio la campaña del presidente Perez, según un reporte elaborado por los senadores estadounidenses John Kerry (D-Mass.) y Hank Brown (R-Colo.), fechado el 30 de septiembre de 1992 y aprobado por el Congreso de los Estados Unidos (El Nuevo Pais, 27 de octubre de 1992).

Una revista venezolana público también una copia del recibo por un supuesto depósito de 400.000 dólares del BCCI para el círculo cercano privado de CAP. La publicación de la copia conllevo a una demanda legal contra la revista, entablada por el abogado de la amante de CAP Cecilia Matos.


En junio de 1992, el Senador Cristóbal Fernández Dalo, presidente de la comisión del senado que investigaba los vínculos del sector financiero venezolano con dinero del narcotráfico, viajo a los Estados Unidos para obtener mas información sobre el problema del lavado de dinero en Venezuela y sus presuntos vínculos con el BCCI. Ahí se reunió con el juez del Distrito de Nueva York Robert Morgenthau y con un comité del senado estadounidense. Al regresar, presento sus conclusiones. Según el diario El Nacional del 30 de mayo de 1992, el Senador Fernández Dalo “trajo una serie de documentos y evidencia inesperada mostrando que grandes grupos financieros internacionales tienen un plan para convertir a Venezuela en un paraíso para el lavado de dinero.

Para demostrar esto, Fernandez Dalo señalo una carta enviada por Mazher R. Zuberi, director del BCCI en Colombia, al director principal del banco en Londres, donde “el toma nota de las facilidades que Venezuela tiene para abrir casas de cambio, firmas de importación-exportación, y otras que pudieran permitir el lavado de dólares, así como también el gran flujo de dinero que pasa a través a de las regiones fronterizas con Colombia.”


En otra carta, esta vez del representante del BCCI en Venezuela, Akber Bilgrami, se aprecia un depósito del Fondo de Inversiones de Venezuela para el BCCI por mas de 26 millones de dólares. El senador insta a una investigación del destino final de los fondos, dado que los depósitos se perdieron cuando el banco fue cerrado.

Asi mismo, Dalo se refirió directamente a CAP. En la carta del BCCI dándole presuntamente dinero a su campaña, Férnadez Dalo dijo que CAP debía explicar “que tipo de relaciones existían con los directores del BCCI, y demostrar que esos depósitos fueron hechos en buena fe.” Agrego: “también debe aclarar la situación con respecto al Sr. Ghaith Pharaon (del BCCI), acerca del cual se dice que, siendo un fugitivo de la justicia estadounidense, fue refugiado en la Isla de La Orchila (en la residencia presidencial) a mediados del año pasado. Además, debe decir si conoce las actividades de Alberto Calvo, representante del BCCI en Argentina, que parece estar operando en Venezuela.”


CAP, amigo de Sarasola “el encantador de serpientes”

En marzo de 1989, Enrique Sarasola, financista y empresario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y el venezolano Gonzalo Colimodio, entraron en juego al montar una operación triangular entre Cuba, España y Venezuela para comerciar azúcar. El esquema se fraguo durante la visita de Fidel Castro -y unos días antes de Felipe Gonzales- a Caracas, para la inauguración de CAP como presidente. El caso es descrito en el libro El dinero del poder: la trama económica de la España socialista, de José Díaz Herrera y Ramón Tijeras (Madrid: Editorial Cambio, 1991). El gobierno venezolano deseaba adquirir, mediante licitación publica internacional, varios miles de toneladas de azúcar. Para ganar la licitación, Sarasola y Comodio, con el apoyo de la agencia de comercio exterior de España Focoex, compran “350.000 toneladas de azúcar a través de la compañía panameña Carib-Sugar; ellos financian la operación con un crédito precipitadamente otorgado por el gobierno español a Venezuela, que incluye el intercambio parcial de la deuda externa de Cuba con España.” El azúcar es suministrado a Venezuela. “El azúcar que llego a Venezuela… no fue vendido a precios políticos…. Según reportes de prensa de ese país, el costo para el gobierno venezolano fue de 70 dólares más por tonelada que lo indicado por las cotizaciones de los mercados de materias primas de Londres y Nueva York para el producto. El escandalo estallo. El análisis de los términos de venta terminó en el parlamento venezolano, y en el debate allí realizado, nueva y reveladora información emergió: el gobierno venezolano había sobrepagado unos 21 millones de dólares.

A pesar de los ilustrativo sobre como los gobiernos socialdemócratas manejan los negocios, lo mas importante es la conflictiva historia de Enrique Sarasola Lechundi, amigo íntimo de Felipe Gonzales, y buen amigo de CAP y Gustavo Cisneros. Según El dinero del poder, Sarasola fue a Colombia “para hacer América”, estableciéndose en Medellín. En 1963, crea la “International Security Corp. (Iseco) con sede en Curazao, y empieza a vender bonos mediante una compañía registrada en Nassau (Bahamas).” Termina abriendo 28 oficinas Iseco en 20 paises. “Poco después, se descubre que la venta de bonos no es mas que una monumental estafa que involucra a individuos tan corruptos como Roberto Vesco y Bernard Cornfeld.” Sarasola cierra el negocio y regresa a España. Aunque el libro de Diaz Herrera y Tijera no lo menciona, Vesco es el hombre que entro al negocio de la droga del traficante colombiano Carlos Lehder, según declaraciones del propio Lehder. Dese su exilio en Costa Rica, bajo la protección del expresidente José “Pepe” Figueres –un hombre con muchos nexos con CAP, tal como veremos en el Capítulo 6- Vesco fue a Cuba, donde todavía vive como invitado de Fidel Castro.

En octubre de 1977, el joven líder del PSOE, Felipe Gonzales, fue a Venezuela por primera vez, acompañado de Sarasola. Fueron recibidos en Caracas por CAP y el empresario Gustavo Cisneros, en cuyo avión rivado viajaron a Panama y Costa Rica en busca de financiamiento para pagar las deudas de la primera campaña política del PSOE en la España post-Franco. Tan bien lo trataron sus anfitriones en Venezuela, que al regresar a España, Felipe diría, “¡Venezuela! Si, es un gran país, ¡es ciertamente la buena vida!” Y es el caso, según El dinero del poder (pag. 302), que “la recepción que sus compañeros de la Internacional Socialista le dieron fue del tipo que uno recordaría para toda la vida. El expresidente venezolano y líder del partido Acción Democrática, Carlos Andres Perez, había ido a encontrarse con el en el aeropuerto de Maiquetía, y el empresario venezolano Gustavo Cisneros lo había invitado a su casa, una mansión… donde David Rockefeller siempre se quedaba cuando viajaba a Caracas, es más… puso su propio avión a disposición del futuro primer ministro del gobierno español.”

Felipe Gonzáles, ahora primer ministro del gobierno español, regreso a Venezuela en 1983, donde vacaciono en la isla de La Orchila, propiedad del gobierno venezolano. Cisneros puso su yate Paraíso a disposición de Gonzáles. Algunos años después, para una canción, el gobierno de Felipe Gonzáles venderia a Cisneros la famosa Galerías Preciados, una de las muchas compañías que el gobierno socialdemócrata de Felipe había expropiado a Ruiz Mateos.

Durante los siguientes años, Sarasola realizo numerosos viajes a Venezuela y Colombia su esposa es colombiana y hermana de Cralos A. Marulanda, quien fue ministro de desarrollo durante el gobierno de Virgilio Barco). Según reportes de prensa, algunos de los viajes de Sarasola fueron hechos en el avión de CAP.

A finales de 1982, Sarasola salió con todo a celebrar la victoria de Felipe. Según reportes, incluyendo fotos, en las prensas colombianas y españolas, acogió a Pablo Escobar Gaviria -quien, como se supo después, era el líder del Cartel de Medellín- y otras figuras como el narco-político colombiano Alberto Santofimio (Cromos, 17 de septiembre de 1990).

Entre varios de los negocios que Sarasola monto en Iberoamérica, siempre tomando ventaja de sus vínculos con el gobierno de Felipe, estaba el de la construcción del metro de Medellín, un proyecto en donde le entonces presidente de Colombia, Belisario Betancourt, estaba involucrado. Compañías de varios países licitaron para el proyecto, la cual Sarasola gano bajo circunstancias que llevaron al presidente Betancourt a nombrar una comisión especial para investigar el caso.

Vale la pena destacar que cuando la licitación fue otorgada a Sarasola, el manager de la compañía de metro de Medellín era Diego Londoño White, acusado mucho después de ser un “inversionista” de fachada para el cartel de Medellín. Londoño, conocido por ser le constructor de los búnkeres del capo Pablo Escobar, está actualmente preso en Colombia. En 1984 su hermano Santiago organizo el notorio encuentro en Panamá entre los capos de la droga y el ex presidente colombiano Alfonso López Michelsen, Para quien CAP había servido como abogado en ocasiones.

Mientras que los autores de El dinero del poder dicen que no hay pruebas de la conexión de Sarasola con el tráfico de drogas, los mismos reportaron el episodio de 1990 donde el confeso narcotraficante español Ricardo Portabales implico a Sarasola en actividades del narcotráfico durante un testimonio ante el juez antidrogas español Baltázar Garzón. Según Portabales, Sarasola participio en un encuentro en Huelva, España, con el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar (quien es protegido por el gobierno español) y los narcotraficantes Laureano Oubiria y Paz Castillo, para vender rilfes AK-47 a los barones de la droga colombianos.

A pesar de esto, los autores de El dinero del poder escriben que en España, Sarasola “es una de las personas que sin tener ninguna oficina pública o representación estatal, hace alarde de tener la mayor cuota de poder verdadero en el país.” De este modo opera el amigo de CAP, Enrique Sarasola, a quien un diario colombiano apodo el encantador de serpientes.”

Los mafiosos Cuntrera

El asunto del caballo de Fabio Ochoa resurgió en la prensa venezolana tras la deportación de Venezuela a Italia en septiembre de 1992 de los principales jefes de la mafia italo-canadiense, los hermanos Pascuale, Paolo y Gaspar Cuntrera. Rafael Rivero Muñoz, el comisario que en 1979 inicio la investigación de esta red, explico a la prensa que el llamado “clan Cuntrera” jugo un papel clave en los vínculos entre la mafia y los carteles de la droga colombianos. Esta conexión resurge en un encuentro que tuvo lugar en Marbella, España en 1984, durante el cual un intercambio de las redes de cocaína y heroína de la italo-norteamericana Cosa Nostra y los carteles colombianos fue supuestamente acordado.

“Fabio Ochoa Vásquez y (Gilberto) Rodríguez Orejuela, miembros de los carteles de Calí y Medellin,” declaro el comisario Rivero Muñoz, “viajaron a España en 1984 para organizar la ruta de la cocaína a Europa y para contactar a las mafias española e italiana, en relación a las operaciones de distribución de heroína. Sin embargo, Ochoa Vasquez y Orejuela son arrestados y los Estados Unidos solicitan su extradición, la cual fue evitada por 2 políticos importantes, uno venezolano y otro colombiano, amigos de Felipe Gonzales. Por esa intervención, el político venezolano recibió un excelente caballo de carreras.” Y agrego: “Pensaría que quien aseguro la no extradición de Ochoa (a los Estados Unidos) pertenece al tercer nivel del crimen organizado…. El tercer nivel de la mafgia en Venezuela, como aquella en Italia, es intocable debido a que es la conexión entre la política y el crimen organizado” (El Globo, 21 de agosto de 1992 y Ultimas Noticias, 14 de septiembre de 1992).


Ultimas Noticias agrego que esta información sobre la conexión venezolana involucrada en la no extradición de los capos colombianos presos a los Estados Unidos, “fue lo que el fallecido narcotraficante Ricardo Morales Navarrete utilizo para conseguir su libertad de la cárcel en los Estados Unidos, donde estaba a punto de ser juzgado por trafico de drogas. En aquel momento se dijo que alguien de Caracas envío aproximadamente 1 millón de dólares para que El Mono se mantuviera callado, y así obtener su libertad bajo fianza.”

“El Mono” Morales Navarrete pertenecía a las redes de terrorismo y narcotráfico conectadas a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos. Durante la primera administración de CAP, trabajo como comisario de la DISIP (la policía política venezolana) bajo el jefe de seguridad de CAP, Orlando García Vásquez. Después de su arresto y liberación en los Estados Unidos, fue asesinado en un bar de Miami.

En mayo de 1992, el ministro de justicia venezolano José Mendoza Angulo se reunió en Roma con su contraparte italiana Claudio Martelli, y con el famoso juez antimafia Giovanni Falcone. “El problema fue siempre los Cuntrera. El ministro latinoamericano se ha comprometido a resolver el problema,” reporto el diario italiano Corriere della Sera, citando fuentes de la Interpol. 3 días después, el 23 de mayo, Falconi fue asesinado. Varias semanas después, también lo fue el fiscal Borselino.


En julio de 1992, las declaraciones del canciller italiano, acusando prácticamente a Venezuela de permitir las actividades de la Cosa Nostra, desataron el furor. “No hay mafia italiana en el país”, declaro el ministro de interior de CAP Luis Piñerúa. No obstante, enfrentados con la supuesta amenaza de una operación comando para secuestrarlos y sacarlos del país, los hermanos Cuntrera fueron finalmente deportados a Italia el 13 de septiembre de ese año, bajo extraordinaria seguridad extrema.

Según un reporte noticioso de la agencia de noticias EFE, fechado en Roma el día que los deportados llegaron, los diarios italianos “lamentan el retardo venezolano en traer a los Cuntrera, lo cual se atribuye parcialmente a su connivencia a las actividades d ciertas figuras políticas y financieras de dicho país.” Corriere della Sera fue incluso mas lejos, reportando que “Caracas solo accedió a arrestar y entregar a los Cuntrera porque los Estados Unidos amenazo con una acción militar por parte de la policía internacional para secuestrar a los 3 hermanos,” y agrego que la solicitud de extradición había sido realizada en 3 ocasiones previas, sin ningún resultado.