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La Verdad sobre Carlos Andres Perez

Público·4 miembros

Capitulo 2: CAP, El Hombre de Washington y el Nuevo Orden Mundial


Desde el día en que tomo el poder presidencial en la suntuosa ceremonia de febrero de 1989 que muchos refirieron como “La Coronación”, Carlos Andrés Pérez (CAP) anuncio su intención de convertir a Venezuela en la punta de lanza del Nuevo Orden Mundial del entonces presidente George H.W Bush. Lo que ha CAP mas le gusto de la idea en aquel entonces (quien sabe si todavía le gusta) fue ser comparado con Mikhail Gorbachov y hacer que las reformas que anunció fueran llamadas “Pérez-troika.”

Para los promotores de ese Nuevo Orden Mundial, nadie sería más útil en Iberoamérica que CAP, dado que CAP es el hombre de Washington en Iberoamérica. Cada vez que Washington ha tomado pasos durante la última década para destruir la soberanía de naciones, destruir las fuerzas armadas de Iberoamérica y remplazarlos con cuerpos de gendarmes, y usar cualquier pretexto para intervenir militarmente en otro país, Washington ha contado incondicionalmente con CAP.

Esta es una de las razones principales del porque Washington le ha dado su apoyo a CAP al 100%, contra la voluntad de la gente de deshacerse de el. Y donde los argumentos no han prevalecido, Washington no ha dudado en emitir categóricas amenazas. Por ejemplo, Luigi Einaudi, hasta hace poco embajador de Estados Unidos para la Organización de Estados Americanos (OEA) declaro secamente en un simposio llamado “Lecciones de la Experiencia Venezolana”, llevado a cabo el 21 de octubre de 1992 en el Centro Woodrow Wilson en Washington, D.C, que “cualquier interrupción del proceso legal de Venezuela… provocaría una reacción extrema.” Agregó también que “Venezuela se encuentra en una situación muy importante y única; tiene un impacto en toda la estructura de las relaciones Estados Unidos-Latinoamérica,” Y lo que ocurra en Venezuela “es absolutamente esencial para nuestro futuro colectivo en la región… “(énfasis agregado).


I - Panamá. El 20 de diciembre de 1989, el ejército de los Estados Unidos invadió Panamá, después de una campaña de difamación contra el comandante general de las Fuerzas de Defensa Nacional Panameñas, General Manuel A. Noriega, donde CAP jugo un rol central. CAP nunca se opuso a la invasión, en donde por primera vez la armada de los EE. UU probo su bombardero “Stealth” contra una población civil. La única objeción de CAP fue que la invasión debía ser liderada no solo por la armada de los EE. UU, sino también por una fuerza expedicionaria en nombre de la OEA. Desde la invasión de Panamá, CAP no ha perdido la oportunidad en insistir que esta fuerza militar de la OEA sea establecida, con la finalidad de invadir cualquier nación que se oponga al nuevo orden.

II - Medio Oriente. Poco más de un año después, en 1991, los Estados Unidos, con el apoyo de Gran Bretaña y Francia, mas la complicidad de las Naciones Unidas, invadió Iraq y utilizo esa guerra para probar las nuevas “armas inteligentes” contra la población civil, tal como hicieron en Panamá. CAP apoyo completamente la invasión, y no perdió tiempo en unirse a la expedición, al igual que su colega, Carlos Menem de Argentina. La invasión fue tan de su agrado, que en un discurso dado durante su gira europea de 1990, CAP dijo que las organizaciones regionales (como la OEA) deberían crear una entidad similar al Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir en casos regionales. CAP llevo formalmente la propuesta ante la ONU y la OEA, afirmando que una fuerza expedicionaria debía ser creada para intervenir en cualquier país cuyo gobierno pudiera ser cambiado por otros medios que no fueran el voto.


III – Haití. Al año siguiente, el 30 de septiembre de 1990, las Fuerzas Armadas de Haití derrocaron al carnicero marxista Jean Bertrand Aristide, quien tenia el habito de ejecutar a sus enemigos políticos poniéndolos en manos de sus fanáticos seguidores para ser “collareados”: cauchos llenos de gasolina puestos alrededor del cuello de la víctima, para luego ser prendidos en fuego. Los “Derechos Humanos” no entraron en consideración aquí. CAP recibió a Aristide en Caracas como a un rey, y lo hospedo en la suite presidencial del Caracas Hilton, gastando millones no solo para Aristide sino también para su sequito de ayudantes, secretarios, guardaespaldas, etc.

Mientras tanto, el pueblo haitiano, uno de los mas pobres del continente, si no el mas pobre, sufre las consecuencias de las sanciones económicas dictadas por los Estados Unidos e impuestas por la OEA, a petición de Venezuela. El 8 de octubre de 1991, todos los miembros de la OEA acordaron imponer un embargo comercial completo contra Haití, incluido comida y combustible, y enviar una “fuerza de seguridad” para proteger un a fuerza “civil” de la OEA con el propósito de reinstituir a Aristide. El 2 de diciembre de 1991, los presidentes de 13 naciones-miembro de del grupo rio se reunieron en Cartagena, Colombia, y exhortaron a que el bloqueo contra Haiti fuera “inflexiblemente” aplicado, y que Europa se colocara detrás de ese bloqueo. CAP dijo que le hecho de que “el bloqueo les hiciera daño a los haitianos” no era importante, porque es “mejor que el pueblo sufra ahora bajo un embargo que debe convertirse en un bloqueo para forzar a los soldados asesinos a someterse al proceso democrático.”


En 1992, CAP intento otra vez organizar una expedición militar para reinstituir a Aristide en el gobierno, perola rebelión militar del 4 de febrero en Venezuela trunco sus planes. Después de eso, CAP, junto con Aristide, intensifico la campaña para crear una fuerza expedicionaria de la OEA para proteger a aquellos gobiernos que estaban imponiendo los programas económicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), y los acreedores. De acuerdo a una noticia publicada el 26 de marzo de 1993 en el periódico de Lima llamado Expreso, CAP culpo a la comunidad europea por la situación en Haití, declarando que, “La verdad es que el bloqueo fue impuesto sobre Haití para forzar al ejercito haitiano y al grupo de oligarcas beneficiándose de la dictadura a abrir sus puertas a la democracia. Pero la CE no quiso respetar la medida adoptada por la OEA y violo el bloqueo.”

En octubre de 1992, CAP reitero su oposición a que el Presidente Fujimori fuera invitado al Grupo de Rio en Buenos Aires, porque “El Señor Fujimori no es el Presidente. Mientras no haya democracia en Perú, tal como establece el estatuto de Rio, no vemos razón para que Perú este en el Grupo de Rio” (Servicio de noticias de EFE, El Tiempo de Bogotá, 19 de octubre de 1992).


CAP también ha estado implicado en el intento de golpe contra Fujimori liderado por el general retirado Jaime Salinas Sedó en noviembre de 1992. Isabel Salinas, esposa del General Salinas Sedó, estaba de hecho en Caracas cuando, el 20 de noviembre, declaro que “mi esposo y un grupo de patriotas y oficiales democráticos intentaron derrocar el régimen de facto establecido en mi país,” según el servicio de noticias UPI. De igual manera, relaciones cercanas han sido notadas entre CAP y su íntimo Socialdemócrata, Alan García, quien públicamente apoyo el fallido golpe de Salinas Sedó.


IV – CAP apoya a las guerrillas comunistas. El socialdemócrata CAP a usado una gran parte de su gobierno para dar un amplio margen de acción a un grupo de guerrillas comunistas en la región. Mientras que por un lado se hace llamar el adalid del feroz liberalismo del FMI en Iberoamérica y el nuevo orden imperialista, por el otro CAP es también el principal artífice de la operación para darle poder a los narcoterroristas.


1) Colombia. Primero, se ofreció como mediador entre el gobierno colombiano y las guerrillas del M-19 durante las conversaciones de paz que llevo ese grupo hacia el gobierno. A mediados de abril de 1990, CAP se reunió con el directorado del narcoterrorista M-19, a pesar del hecho de que continuaban -y continúan- apoyando la legalización de las drogas. Mas adelante, CAP extendió esa mediación a todas las guerrillas colombianas, cuyos lideres estaban oficialmente en Caracas, ganando tiempo y haciéndole morisquetas a todos. El 28 de abril de 1990, uno de los principales lideres las comunistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -fallecido desde entonces- anuncio que las FARC había pedido a CAP y a Jimmy Carter para interceder con el gobierno colombiano en favor de la Coordinadora Nacional Guerrillera (el grupo de convergencia que une a las FARC con el Ejercito de Liberación Nacional, ELN, y el Ejercito de Liberación Popular, ELP). Arenas agrego que CAP ya estaba haciendo gestos internacionales hacia diálogos de paz. 2 días después, el 30 de abril, en una entrevista dada en Nueva York a Radio Caracol de Colombia, CAP confirmo su apoyo a la coalición dirigida por las FARC, y de acuerdo al servicio de noticias de Reuters, CAP agrego, “Estamos dispuestos a hacer lo que este en nuestro poder para abrir un franco dialogo entre el gobierno, sectores de oposición, y las guerrillas.”


El 2 de mayo, el entonces presidente de Colombia Virgilio Barco rechazo la injerencia de CAP. Sin embargo, el desaire no le importo a CAP, y procedió a intervenir. A principios de 1991, monto un show: tres guerrillas colombianas se presentaron ante la embajada venezolana en Bogotá y pidieron que las conversaciones de paz tomaran lugar en territorio venezolano, como finalmente ocurrió. El 29 de enero de 1991, el diario de Bogotá La Prensa reseño que “el Presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, anuncio ayer en Caracas que las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) están listos para buscar protección en la legislación colombiana [ofreciéndoles amnistía] y para entregar sus armas… con el propósito de permitirles tener representantes en la Asamblea Nacional Constituyente.” El diario agrego que CAP continuaba reuniéndose con voceros de la guerrilla. El 7 de febrero, el diario La Prensa publico una noticia de AP según la cual CAP “dijo que hará todo lo que está en su poder para ayudar a alcanzar una pacificación de las guerrillas en Colombia, pero que no actuara como un mediador,” y que todo lo que pueda hacer seria con el consentimiento del gobierno colombiano.


No obstante, en la práctica, CAP continúo reuniéndose con terroristas colombianos, y en mayo de 1991 CAP accedió a que Venezuela fuese para las conversaciones de paz entre le gobierno colombiano y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar.

Como todos saben, esa Asamblea Constituyente fue controlada por narcoterroristas, traficantes de drogas. y francmasones, que, entre otras cosas, establecieron que los narcotraficantes colombianos no podían ser extraditados, una demanda que en ese momento, los narcotraficantes estaban exigiendo.

Con todo esto sucediendo, varios políticos en Venezuela comenzaron a criticar fuertemente los acuerdos colombo-venezolanos de CAP y su mediación con las narcoguerrillas. El Diario de Caracas fue muy lejos al decir que CAP estaba abriendo la frontera a las narcoguerrillas. En los círculos de inteligencia y seguridad, la versión que circulo fue que le presidente colombiano Cesar Gaviria y CAP le otorgarían a la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar el estatus de beligerantes, con el propósito de reconocer formalmente su control sobre territorios y reconocerlo como un gobierno legitimo en los departamentos colombianos [unidades administrativas comparables a los estados – ed.] de Arauca y Norte de Santander, los cuales bordean a los estados venezolanos de Apure, Táchira y Zulia.


CAP también ha apoyado los cambios constitucionales en Colombia que han favorecido dramáticamente a los narcoterroristas y a los francmasones. El 7 de mayo, CAP dijo en Bogotá, ante la Asamblea Constituyente de ese país, “Honorables asambleístas, estoy seguro que este experimento de asamblea constituyente, este experimento revolucionario, será un modelo de modernización en Iberoamérica y el mundo.”


2) El Salvador. CAP también ha apoyado constantemente el marxista y terrorista Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional (FMLN). La intervención de CAP a favor de las guerrillas salvadoreñas comenzó cuando, siendo miembro del grupo “cuatro amigos”, presiono para la suspensión de cargamentos de gasolina hacia El Salvador si el gobierno no accedía a negociar con el FMLN. Siguió con la participación de Reinaldo Figueredo, su ex jefe de gabinete -y uno de sus cómplices en la apropiación indebida de 250 millones de bolívares- como uno de los 3 miembros de la infame Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas, que cobijó al FMLN y engañosamente acuso a las Fuerzas Armadas del Salvador de causar la guerra civil y de violar los derechos humanos.


Entre otras cosas, el 6 de febrero de 1991, CAP recibió una delegación del FMLN en Caracas “para dar pasos concretos hacia la realización de un desenlace político al conflicto salvadoreño”. CAP también ofreció mediar en el dialogo del gobierno salvadoreño con el comunista FMLN. Con la intervención de los Estados Unidos, CAP y la OEA trataron en estas negociaciones de forzar al gobierno del presidente Alfredo Cristiani a darle a las guerrillas control de una gran parte del territorio de la nación, que fueran reconocidos como la autoridad legal, a desmantelar las Fuerzas Armadas, y encarcelar al Alto Mando por presuntas violaciones de derechos humanos.

Los Estados Unidos propuso la creación del grupo de “amigos” de la Secretaria General de la ONU, compuesta por Colombia, México, España y Venezuela, para evitar resistencia a la participación directa de los Estados Unidos en El Salvador, afirmo el sacerdote jesuita nicaragüense Rodolfo Cardenal, un alto funcionario de la Universidad Centroamericana de El Salvador, en el Seminario Internacional sobre Negociaciones de Paz que tuvo lugar en Bogotá entre el 24 y el 26 de noviembre de 1992, bajo los auspicios del CINEP [Un think-tank jesuita].


Cardenal lo enuncio: “Quiero decir e insistir, como he dicho en mis conferencias, que la presión del grupo de los “cuatro amigos” ha sido fundamental para resolver las tres crisis que se han presentado en el proceso de paz. En esas tres ocasiones el gobierno salvadoreño se rehusó a acatar los acuerdos, y el grupo de los “cuatro amigos” chantajeo económicamente al gobierno de El Salvador. Venezuela y México amenazaron con suspender la venta de crudo a un precio especial mucho mas bajo que el del mercado.”

CAP ha buscado imponer el mismo modelo en Colombia, y ahora también quiere hacerlo en Guatemala. El 23 de febrero de 1992, el servicio de noticias EFE reporto que lideres guerrilleros de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) acogió efusivamente la creación de un Grupo de Amigos -conformado por Colombia, España, México y Venezuela- para colaborar en la pacificación de Guatemala.

3) Nicaragua. Una de las mas escandalosas intervenciones de CAP en favor de las guerrillas marxistas ha sido la que hizo en Nicaragua, donde ayudo a los sandinistas tomar el poder militar, política, y económicamente. Años después, cuando los sandinistas fueron derrocados en las elecciones de febrero de 1990, CAP intervino de nuevo en nombre de los sandinistas, esta vez en coordinación abierta con Henry Kissinger. Cuando Violeta Chamorro asumió la presidencia en abril de ese año, y quiso mantener su promesa de que el General Humberto Ortega no seguiría al mando de las Fuerzas Armadas, inmediatamente CAP y Kissinger se movieron juntos para impedirle desmantelar el aparato sandinista. CAP se jacto que después convenció a Chamorro de mantener al sandinista Humberto Ortega como comandante de las Fuerzas Armadas de Nicaragua.


El 30 de abril de 1990, el New York Times aseveró que “El amigo externo mas importante de Chamorro es el presidente Carlos Andrés Pérez de Venezuela, a quien conoció cuando ella y su esposo vivían en el exilio hace 30 años,” y agrego que “la influencia inusual de Perez con la nueva líder nicaragüense nos se ha perdido con el saliente Presidente Sandinista Daniel Ortega y su hermano el General Ortega. Al comienzo de la inauguración de Chamorro, se cree que los hermanos se aproximaron a Pérez por su apoyo a la decisión de Chamorro de dejar al General Ortega en el poder. -una movida que estaba bajo un intenso ataque-.” Poco tiempo después, en una visita a Washington, el 27 de abril CAP le dijo a la prensa que dejar a Ortega como titular del ejército nicaragüense es algo que “garantiza” la paz. CAP también aseveró que en su reunión con Bush, que discutieron los problemas de Centroamérica, y que “es muy gratificante y satisfactorio ser capaz de afirmar que el Presidente Bush y yo estamos en total acuerdo en estos asuntos.” El 3 de mayo, el diario de Ultimas Noticias de Caracas aseveró que CAP también consulto con Kissinger respecto a sus esfuerzos en mantener a Ortega en el poder, y agrego que “se supo que Kissinger hizo gestos de unión en aquellos conceptos del presidente Pérez.”


Sin embargo, los métodos de “convencimiento” de CAP son tortuosos. El 3 de junio de 1990, el Diario Las Américas, publicado en Miami, reseño que la imposición de Ortega como jefe de las fuerzas armadas “fue debido a la inamovible condición de Carlos Andrés Pérez de proveer petróleo a Nicaragua solo si Humberto Ortega fuese dejado en su cargo.”

Con todo esto, no es de sorprender que uno de los 2 principales agentes que apoyaron a CAP en contra del golpe del 4 de febrero de 1992, fuera el totalitario Fidel Castro, quien le envió el siguiente comunicado: “Una profunda preocupación se apodera de nosotros. En este amargo y critico momento, recordamos con gratitud todo lo que ha contribuido al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países.”


CAP y la reforma de la OEA

Desde la Asamblea General de la OEA que tomo lugar en Santiago de Chile en junio de 1991, CAP ha sido el peón clave en el juego de Washington para reformar el estatuto fundamental de la OEA, una reforma cuyos objetivos son:

a) Darle a la OEA “poderes intrusivos” en los estados miembros cuando la “democracia” sea amenazada en cualquier país; es decir, transformar a la OEA en un instrumento supranacional para intervenir, violando la soberanía nacional, en cualquier país donde los Estados Unidos decida hacerlo.

b) Sentar las bases para reestructurar la Junta Interamericana de Defensa (JID) de modo que, de ser un cuerpo asesor en asuntos militares, sea convertido en una fuerza militar expedicionaria de la OEA, similar al modelo de los “cascos azules” de la ONU. Se espera que sea logrado en la siguiente Asamblea General de junio de 1993, a efectuarse en Nicaragua.


El mas elocuente precedente de este plan no fue discutido en una reunión de la OEA, sino en una del Banco Mundial. En la reunión anual del Banco Mundial de abril de 1991, el ex secretario de defensa y ex presidente del Banco Mundial Robert S. McNamara presento un documento promoviendo la idea de “acción colectiva”, similar al modelo de la Invasión de Iraq. McNamara propuso “un acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU donde los conflictos regionales que amenacen la integridad territorial serán tratados mediante la aplicación de sanciones económicas y, si fuera necesario, acción militar impuesta por decisiones colectivas y utilizando fuerzas multilaterales… Tal mundo necesitaría un líder. No veo ninguna alternativa al rol de líder que sea cumplido por los Estados Unidos.”


Después de esta propuesta abierta de imponer un poder supranacional estadounidense, McNamara agrego, “Organizaciones regionales como la ONU y la OUA (Organización para la Unidad Africana) deben pasar a convertirse en brazos regionales del Consejo de Seguridad.”

Ese mismo mes, en un seminario llevado a cabo en Washington por el Instituto Woodrow Wilson sobre el “Futuro de la OEA y la Seguridad Hemisférica”, el entonces embajador de los Estados Unidos en la OEA Luigi Einaudi, expreso su “gran frustración en la capacidad de juntar a la OEA y a la Junta Interamericana de Defensa” en una misión específica. “Claramente es el tiempo de que traduzcamos la solidaridad democrática que hemos alcanzado en el hemisferio en un nuevo rol y definición para el ejército,” agrego Einaudi.

El primer paso en esa dirección se tomó en la Asamblea General de la OEA llevada a cabo en Santiago, Chile, en junio de ese mismo año, donde Venezuela intento revivir la llamada “Doctrina Betancourt” bajo la cual se establece que debe ser suspendido cualquier miembro de la OEA donde ocurra un golpe de estado, aparte de otras sanciones punitivas, tales como bloqueos económicos y financieros, incluyendo una intervención militar en conjunto con la OEA. La propuesta de Pérez no fue aprobada debido a la oposición de México y otros países, solamente se alcanzo un “compromiso inexorable”, de activar los mecanismos de la OEA para defender la democracia en la región, siempre que se viera amenazada.


En esa ocasión, Einaudi fue más franco: “Los Estados Unidos están determinados a que el nuevo orden internacional tenga un derivado al sur del Rio Grande: un nuevo orden regional. Sería como matar 2 pájaros con la misma piedra que debía usarse contra Sadam Hussein.

Enfrentado con el derrocamiento de Aristide, el “Compromiso de Santiago” fue puesto en acción de manera inmediata: La OEA cumplió e impuso el bloqueo económico contra Haití.

La rebelión militar del 4 de febrero de 1992 contra CAP fue el pretexto para adelantar los acuerdos. El 24 de marzo, el New York Times propuso la creación de una “fuerza militar interamericana” para proveer una fachada a las intervenciones estadounidenses en Iberoamérica, mas o menos de la misma forma que CAP había propuesto para el caso de Panama. De acuerdo al diario, “es más probable que una fuerza de intervención hemisférica sea aceptada si Washington mantiene un perfil bajo”. 3 días después, en una reunión de cancilleres del Grupo de Río que tuvo lugar en Buenos Aires, el presidente de Argentina, Carlos Menem, propuso que la OEA debería tener su propio Consejo de Seguridad para intervenir en la región cuando sea necesario “proteger la democracia.” CAP aprobó esta idea, de acuerdo al diario de Caracas, El Nacional, pero el Grupo de Río la rechazo.


El asalto a la soberanía nacional

En su discurso de apertura durante el simposio “Consolidación de la Democracia en América Latina” que comenzó en Caracas el 14 de febrero de 1990, CAP lanzo lo que pudiera considerarse como “El Corolario CAP para la OEA”, que convertiría esta organización en una fuerza de policía interamericana.

CAP dijo: “En nuestro continente hemos presenciado situaciones en donde la intervención de la organización regional ha sido admitida en la lucha para sostener la democracia… En concordancia con esto tenemos que pensar en una mecanismo permanente y operativo que una a los jefes de estado del continente y les permita lograr acuerdos prácticos de cooperación multilateral, esto fortalecería las bases políticas, económicas y sociales de la democracia.”

Un año después, en un discurso dado en Colombia el 12 de mayo de 1991, CAP afirmo que “el concepto de soberanía debe sufrir algunos cambios substanciales de manera que los derechos que hoy en día se están estableciendo como supranacionales puedan tener completa aplicación y validez, derechos que le han permitido a la ONU ordenar una intervención para restaurar la soberanía territorial del estado de Kuwait. En consecuencia, pienso que si no modificamos este concepto de soberanía, si no lo ubicamos dentro de las nuevas realidades del mundo y lo sometemos a la supervisión de esta organización que es llamada a tomar una suprema influencia en la conducción de las relaciones de todos los países del mundo, por ejemplo, la Organización de Naciones Unidas, no habremos tenido éxito en intercambiar el esquema bipolar por un esquema multipolar.”

En un discurso al Consejo de Seguridad de la ONU del 31 de enero de 1992, CAP propuso, entre otras cosas, que “debemos ajustar el concepto clásico de soberanía nacional, darle matices, a fin de incorporar las responsabilidades transnacionales que están implícitas en la interdependencia de todas nuestras naciones. Y la supranacionalidad ya reconocida completamente por la democratización de la sociedad del mundo para la totalidad de los deberes de los estados y los derechos de las personas.

“Esto es evidente en el ámbito medioambiental, o para expandirlo, en lo que está relacionado con los recursos naturales que han sido descritos como nuestra herencia colectiva. Hasta un conjunto esencial de los derechos humanos y promesas de los estados entre ellos mismos y para sus pueblos en la nueva concepción de una filosofía democrática judicial… Es decir, darle mas prominencia a la protección y salvaguarda de la herencia común y la aplicación de derechos humanos fundamentales, y a la contención y supresión de los riesgos que asedian nuestra seguridad colectiva: la proliferación de armas, narcotráfico, terrorismo.”

En una ocasión cuando el Consejo de Seguridad de la ONU había sido prácticamente convertido en una dependencia anexada a la Casa Blanca de George H. W. Bush, CAP fue y propuso colocar las “responsabilidades transnacionales” por encima del concepto de soberanía nacional. Una vez más, en esa ocasión CAP le dio su apoyo personal al cuerpo que ha sido tácitamente convertido en el brazo armado o policial del nuevo orden.

En su discurso, CAP simplemente propuso que:

1) Recursos naturales, que para Venezuela significa petróleo, son una “herencia colectiva” del mundo entero. En otras ocasiones, CAP se ha referido explícitamente al petróleo como la “herencia de la humanidad,” es decir, no exclusivo de los venezolanos. En consecuencia, nadie pudiera prevenir que Petroleos de Venezuela, S.A (PDVSA) caiga en las manos de los acreedores internacionales.

2) Bajo el pretexto de esa “responsabilidad transnacional”, el Consejo de Seguridad pudiera ser acusado de “suprimir los riesgos que dejen de lado nuestra seguridad colectiva: la proliferación de armas, narcotráfico, terrorismo.”


CAP, el amigo de Washington

En diciembre de 1990, CAP recibió al Presidente George H. W. Bush en Caracas, quien se comporto como si fuera el Emperador Calígula. Y CAP actuó como si fuera su fiel lacayo. Durante la cena para Bush en la residencia presidencial, CAP no llego al punto de llamar a Bush el “Bolívar de los 90s”, aunque estuvo cerca. “Sinceramente creo, Señor Presidente, que su iniciativa a dejado en claro la solución al histórico desencuentro que nos ha confundido y distanciado tantas veces. Y que esto todavía alimenta esos residuos antinorteamericanos, que suscitaron el alboroto de escuálidas protestas que usted habrá encontrado en su camino, propiciadas por mentes congeladas en viejas y largamente superadas confrontaciones,” asevero CAP.

Bush contesto el 8 de diciembre en una rueda de prensa, afirmando que “Venezuela, bajo el mandato del Presidente Pérez, es la líder de esos grandes movimientos que estamos presenciando en Latinoamérica para consolidar la democracia, eliminar las barreras al crecimiento económico, y libertar a la prensa libre. También para romper las barreras comerciales con respecto a las Américas y por encima de todo, el movimiento hacia una nueva asociación hemisférica.”

Este intercambio de alabanzas ocurrió un año después de la invasión de Panamá, y en medio de las preparaciones para la guerra contra Irak.


Petróleo: la reserva hemisférica de Kissinger

Cuando la guerra contra Irak aún no había terminado, CAP ya estaba organizando para los Estados Unidos tomar el control del petróleo de la OPEC. El 13 de febrero de 1991, el diario de Caracas, El Nuevo País, reseño las declaraciones de Kissinger, quien estaba otra vez en Venezuela con el objetivo de asesorar a CAP. Kissinger expuso para el periodista de Venevisión Leopoldo Castillo la estrategia completa de CAP para convertir el petróleo de Venezuela en una “reserva hemisférica.”

“El hemisferio pudiera ser autosuficiente en energía. Si todas sus naciones acordasen una política común e incluso si esta difiriese de los dueños estadounidenses, la misma seria la dirección a seguir en el futuro,” afirmo Kissinger.


Según Kissinger, esto puede realizarse en el marco de la propuesta hecha en Caracas por su jefe, David Rockefeller, en febrero de 1989, para crear un libre mercado desde los Estados Unidos hasta Argentina, una propuesta que mucho después se convirtió en la “Iniciativa para las Américas” de Bush. Rockefeller hizo el anuncio en la reunión anual de su Consejo de las Américas, que tomo lugar ese año en Caracas, una situación de la cual CAP tomo ventaja para honrar a Rockefeller, diciendo que “aquí en Venezuela nunca olvidamos los servicios tan devotamente prestados por el fallecido, llorado Nelson Rockefeller” pero su hermano David “ha mantenido viva esa tradición… Puedo decir que estoy feliz de compartir sus juicios, y que comparto los juicios que ayer expuso a nosotros para toda Latinoamérica.”

Kissinger expuso claramente algunos de esos juicios en aquella ocasión, cuando dijo que “existen actualmente negociaciones comerciales, una zona de libre comercio fue establecida entre los Estados Unidos y Canadá, están tomando lugar discusiones para incorporar a México, y considero que a Venezuela se le debe ofrecer la oportunidad de ser incorporada, y con el tiempo, ofrecer la misma oportunidad a otras naciones de Suramérica, de forma tal que aquí en el hemisferio occidental podamos tener un gran mercado para lo que producimos y nuestra propia autosuficiencia energética.”

El entonces Ministro Venezolano de Energía y Minas Celestino de Armas propuso crear una “reserva hemisférica” de petróleo, una propuesta que no llego a ningún lado debido a la reticencia de México y Ecuador de abrazar esa traicionera idea.


Los asesores externos de CAP

A finales de abril de 1990, en una reunión en Nueva York con banqueros y hombres de negocios, CAP anuncio que había contratado a Kissinger para que fuera parte de su Consejo de Asesores [externos] para Inversiones Extranjeras en Venezuela. En adición a Kissinger, siendo parte de este consejo, estaban el magnate italiano de la Fiat Giovanni Agnelli, el satanista Luciano Benetton, el francés Jean Luc Lagardette, presidente de la casa editorial Hachette, que publica pornografía “soft-core” para mujeres; James Robinson de la American Express, representado ewn Venezuela por el amigo de CAP, José Álvarez Stelling; los españoles Carlos March y José Angel Sánchez, del grupo de financistas alrededor del Primer Ministro socialista de España Felipe Gonzales y de la llamada “Social” Democracia Latina.

En marzo de 1991, estos asesores le propusieron a CAP llevar a cabo una reforma financiera total, abriendo la economía al capital extranjero y sin controles gubernamentales. Esa reforma esta próxima a ser votada en el congreso.

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