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3 premisas para la rebelión cívico-militar

Humberto Gonzalez Briceño.

Domingo, 17 de mayo de 2020.

 

Salvar la república de Venezuela es una empresa muy grave y delicada. Esto no se logrará cambiando unos corruptos por otros. Evitar el colapso requiere de un conjunto de acciones difíciles y dolorosas que han debido asumirse hace mucho tiempo para amputar la parte putrefacta y salvar al todo de una muerte casi segura.


Cualquier venezolano, civil o militar, que se plantee en serio la defensa de la integridad de la patria tiene que considerar al menos las siguientes premisas como resultado de una constatación histórica: Desconocimiento de la Constitución de 1999, destrucción del estado chavista, el uso de la fuerza para lograr el propósito.


Desconocimiento de la Constitución de 1999. El chavismo se procuró su propia legalidad. Una exactamente a su medida. Esta legalidad conveniente cambió las reglas del juego político para favorecer al chavismo. Dentro de este marco, herméticamente controlado por el régimen y protegido por su poder judicial y militar, deben ocurrir las elecciones, negociaciones y toda la administración del estado con resultados absolutamente predecibles. Cualquier acción basada o inspirada en esta constitución está condenada al fracaso porque siempre será neutralizada y alienada por la pseudo legalidad. El necesario desconocimiento de facto de esta Constitución plantea el reto de llenar el vacío quizás regresando, aunque sea temporalmente, a la Constitución de 1961.


Destrucción del estado chavista. Hoy el estado venezolano no representa a la nación venezolana sino a las diferentes facciones y mafias financieras y militares que coexisten en el chavismo. Estos grupos han hecho del estado y sus instituciones una protección para actividades criminales asociadas al narcotráfico y el terrorismo. El diseño burocrático del estado chavista es omnímodo y así es un incentivo para que la falsa oposición lo deje tal como está. La socorrida tesis de la transición solo busca un cambio burocrático de gobierno dejando intacto el resto del aparataje que ahora estaría al servicio de un chavismo reciclado con las mismas prácticas corruptas. La ruptura total y definitiva con esas estructuras es una condición indispensable para asegurar que no regresaremos a la situación que justamente se trata de superar.


El uso de la fuerza para la ruptura. Las fuerzas militares de Venezuela como poder institucional ya no están al servicio de la república. Por el contrario a las fuerzas armadas se les cambió el nombre, su estructura y su doctrina para ponerlas al servicio de la mafia gobernante. Se trata de componentes militares que fácilmente pueden someter a la población en nombre de la pseudo legalidad chavista. Este desbalance solo puede ser corregido con la combinación de fuerzas militares internas y externas (internacional) que articulen una confrontación como un ejército regular frente a otro.


Si no se detiene la acción depredadora del chavismo en el gobierno y el colaboracionismo de la falsa oposición con sus tesis electoreras, erráticas y engañosas, la desaparición de la república de Venezuela tal como la conocemos será un evento irreversible.- @humbertotweets


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